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ARTÍCULO ESPECIAL

Modernidad y arte dental en Cienfuegos. Serafina C. Daumy Martínez, mujer moderna y odontóloga

Modernity and Dental Art in Cienfuegos. Serafina C. Daumy Martínez, modern woman and odontologist

1 Universidad Carlos Rafael Rodríguez, sede Conrado Benítez, Cienfuegos, Cienfuegos, Cuba, CP: 55100
2 Clínica Estomatológica de Especialidades, Cienfuegos, Cienfuegos, Cuba, CP: 55100


RESUMEN

La Modernidad se percibió en Cuba en las grandes y medianas ciudades hacia finales de la década del 70 del siglo XIX, extendiéndose hasta 1930 aproximadamente; trajo consigo cambios económicos y sociales. Movilidad urbana, tráfico de noticias, desarrollo tecnológico, todo era sinónimo de Modernidad. Cienfuegos por estos años tenía su economía totalmente consolidada, en lo que influyó el poderoso desenvolvimiento económico del mundo moderno. La Odontología cienfueguera no se quedó al margen de lo que estaba sucediendo y cobró esplendor con la llegada de especialistas de reconocido prestigio. El trabajo ofrece un panorama histórico de esta profesión en Cienfuegos, destacando el desarrollo del arte dental en el contexto de la Modernidad. Se exponen los servicios y aportes de los profesionales de esta rama en esa etapa, con énfasis en la personalidad de Serafina C. Daumy Martínez, odontóloga cubana considerada la primera mujer graduada de Cirugía Dental en Cuba.



Palabras clave: Historia de la odontología, historia de la medicina, personajes

ABSTRACT
Modernity was perceived in Cuba in large and medium-sized cities by the end of the 1970s, extending to about 1930; it brought economic and social changes. Urban mobility, news traffic, technological development, was all synonym of Modernity. By these years Cienfuegos had a totally consolidated economy influenced by powerful economic development of the Modern World. The Cienfuegos Dentistry was not alien to this process and gained splendor with the arrival of specialists of recognized prestige. This paper offers a historical panorama of this profession in Cienfuegos, highlighting the dental art development in the context of Modernity. Services and contributions by the professionals of this branch in this period are presented. With emphasis on the personality of Serafina C. Daumy Martínez, Cuban odontologist considered to be the first woman graduated in Dental Surgery in Cuba.

Keywords: History of dentistry, history of medicine, famous persons

INTRODUCCIÓN

En el contexto del desarrollo de la sociedad cubana, la integración de la mujer cubana al ejercicio de la Estomatología, no mostró grandes avances durante el siglo XIX, siguiendo en general el mismo modelo de la denominación sociopolítica y económica de otros países.1

La primera referencia de una mujer ejerciendo en la Estomatología cubana, data del año 1823, fecha en que se anunciaba para el ejercicio dental en La Habana la señora Delane, proveniente de los Estados Unidos. Años más tarde se dieron a conocer los nombres de Concepción Pagé, el 3 de enero de 1837 y el de Juana Osborn, el 10 de abril de ese mismo año, dentista de Filadelfia, reevaluada por la Junta Superior Gubernativa de Medicina y Cirugía de esta ciudad. Aunque no aparecen registradas en los libros universitarios, tal vez hayan sido las primeras mujeres que ejercieran el arte dentario en un país de América Latina y sin dudas estuvieron entre las primeras del mundo.1

En Cuba, la primera mujer que ejerció la profesión fue Elsa Lusther Ishuber, quien inició sus estudios el 18 de febrero de 1873 en la Universidad de La Habana y obtuvo su certificado de dentista ministrante en 1863.1

No sería hasta los años setenta del siglo XIX, durante la etapa conocida como Modernidad, que comenzaron a aparecer los nombres de las mujeres en los libros de matrículas de la universidad habanera.

Este fenómeno, que se percibió en Cuba a finales de la década del 70 del siglo XIX y hasta 1930 aproximadamente, significaba progreso, cosmopolitismo, abundancia y un inagotable deseo por la novedad, derivados de los avances tecnológicos, de los nuevos sistemas de comunicación y de la lógica de consumo propia de las leyes de mercado que se instauraban.[1]  El proceso de modernización de la sociedad cubana, entendida en lo esencial como la progresiva asimilación de los patrones de la civilización capitalista, se aceleró considerablemente tras dejar atrás la rémora que había implicado la esclavitud.

La modernidad se percibía en las grandes y medianas ciudades; en las más importantes, como La Habana, Santiago de Cuba, Cárdenas, Matanzas y Cienfuegos, el término progreso fue la palabra de orden, manifiesto en una ola de movilidad social. Casi todas adquirieron una expresión urbana y moderna. Este proceso trajo aparejado cambios en el orden social; se crearon sociedades de todo tipo, entre ellas, surgieron las sociedades científicas, academias, periódicos y espacios para la difusión de ideas e intercambios, donde se expresaban y modelaban las opiniones; también se introdujeron adelantos científicos en las diversas ramas del saber.

En esta etapa, la Estomatología cubana alcanzó notables adelantos. El año 1878 marcó un hito histórico en el desarrollo de esta especialidad; por primera vez aparecieron centros docentes autorizados por el gobierno, con programas establecidos para la formación de cirujanos dentistas y se constituía la primera sociedad odontológica de América Latina.1

La enseñanza de la cirugía dental se inició de forma organizada, en el Colegio Privado de Villarraza, en 1879; en ese mismo año quedó inaugurada la Academia Dental de La Habana, hecho citado por la revista Crónica Médico Quirúrgica. Dos años más tarde, El Ateneo publicó una nota donde se daba a conocer que el 11 de noviembre de 1881 se graduaba de dentista María Celina Duval.2,3

Por estos años Cienfuegos era una de las principales ciudades del país, y en 1880 había adquirido el título de ciudad; alcanzaba notables adelantos en el orden científico y tecnológico derivados de la aventajada situación económica que presentaba, producto de la concentración y centralización de su industria azucarera, y del intercambio comercial que establecía con varios núcleos urbanos importantes del mundo; había entrado de lleno en el concierto novedoso de la modernidad.

La Odontología cienfueguera no se quedó al margen de lo que estaba sucediendo y cobró brío y esplendor con la llegada de especialistas que se desempeñaron en esta profesión, muchos de los cuales habían adquirido sus títulos en universidades de reconocido prestigio, sobre todo en los Estados Unidos, con una elevada preparación profesional, además de tener conocimientos acerca de los últimos adelantos que en el orden científico se estaban produciendo a nivel internacional.

El objetivo de este trabajo es destacar la relación entre el proceso conocido como Modernidad y el desarrollo del arte dental en Cienfuegos, ofreciendo un recuento histórico de las personalidades que ejercieron esta profesión, resaltando la de Serafina C. Daumy Martínez, única mujer cubana que se desempeñó en la Estomatología cienfueguera en esta etapa.

DESARROLLO

Se desconoce si con D´Clouet vino algún dentista, pero la primera referencia que se tiene es la de un francés vasconavarro conocido con el nombre de Mr. Goudon.2 Luego ejercieron los primeros flebotomianos en Cienfuegos, entre los cuales se encuentran Antonio Barceló y José Antonio Franco, registrados por el Ayuntamiento Local en 1832, Desiderio Álvarez Toledo y José González Cárdenas lo harían en 1839 y en 1841, respectivamente.

En el año 1843 se anunciaban en el periódico local la Hoja Económica, en su entrega del 15 de diciembre, los servicios de Valentín Guillermín, primer dentista que ejercería en Cienfuegos. En este mismo año, Desiderio Valdés, flebotomiano, se anunciaba en todo lo concerniente a su arte y prometía hacer extracciones de dientes y muelas mediante un procedimiento modernísimo, usando pinzas en vez de gatos.2

Desde otras ciudades cubanas y otros países, llegaron a Cienfuegos muchos emigrantes. El auge económico que experimentaba la región atraía a hombres y mujeres en busca de trabajo y fortuna; una gran mayoría procedía de la vecina Trinidad, decadente como plaza mercantil.

En este sentido, merece recordarse el nombre de Mauricio Karlos Keth, que entre 1843 y 1848 se estableció en la villa; este cirujano dentista poseía “un laboratorio dental ambulante, dotado de todos los elementos de mecánica, que le posibilitaban fabricar dentaduras artificiales, con dientes de porcelana, de todos los tamaños y hermosos colores y de los más perfectos que se conocían; instrumentos para orificar, extirpar pulpas y todo lo concerniente a operatoria”. Estableció su gabinete en la calle Santa Isabel, frente al Ayuntamiento.2 En junio de 1844 lo haría don Leopoldo Boerio, cirujano dentista de origen italiano, establecido inicialmente en Trinidad; en Cienfuegos permaneció poco tiempo y ofreció servicios tanto en la mecánica como en las operaciones bucales.

Ricardo Holmes, también procedente de Trinidad, se asentó en Cienfuegos entre 1845 y 1850. Por su parte, David Wood presentó al Cabildo de Cienfuegos el 30 de octubre de 1858 una certificación del secretario de la Universidad de La Habana, que acreditaba su condición de dentista de una institución norteamericana.[2]

Los flebotomianos continuaron ejerciendo hasta bien avanzado el siglo XIX, ofreciendo una notable contribución al desarrollo del arte dental en Cienfuegos. Más de una veintena de nombres se relacionan en esta nómina (Anexo 1), entre ellos, José González Cárdenas que en 1859 importaba sanguijuelas desde España, las cuales aplicaba a sus pacientes (Figura 1).4 Algunos de ellos prestaron sus servicios en el Hospital de Caridad, y otros, en los diferentes distritos en que estaba dividido Cienfuegos.

José Caballero fue otro de esos hombres;5 acerca de él afirmó la prensa de la época: “cirujano flebotomiano que fue una excepción dentro de los de su clase, pues no solo era un buen mecánico dental, sino un afamado operador cuya habilidad asombraba a sus mismos compañeros. Empleó métodos nuevos y el arte moderno en su historia consignará el nombre de este modesto e inteligente profesional”.2 (Figura 2).

En la década del sesenta del siglo XIX se registran varios nombres de especialistas; en 1860 se estableció el doctor William Cross, cirujano dentista de sólida reputación, quien estableció su gabinete, dotado de todos los adelantos modernos, en calle San Luis y avenida Argüelles. Fue el primero que empleó como anestésico el protóxido de azoe. El doctor Leonard, también cirujano dentista, graduado de la Escuela de Filadelfia, abrió su gabinete en la calle de Santa Cruz en 1864; traía fama de buen operador y de mucha experiencia en la mecánica. En 1865 comenzó a ejercer en su consulta el cirujano dentista doctor Germán de Mazarredo, en la calle Gacel, entre Argüelles y San Fernando; este era especialista en enfermedades de la boca y trabajos de corona y puentes. También el español Jaime Gely tenía su gabinete en la calle de San Carlos, al que concurría una selecta clientela. Por estos mismos años, Enrique Grau alcanzó fama y reputación, a quien le “llamaban cariñosamente maestro”.2 Proveniente de los Estados Unidos, donde ya ejercía como cirujano dentista, José Watson Ver Valf vino a residir a Cienfuegos en 1867; estableció su local en la calle Bouyón, número 28, donde ofrecía servicios de orificaciones, empastes, prótesis dental y extracciones de muelas.6 (Figura 3).

Los aires renovadores de la Modernidad y del arte dental en Cienfuegos

Hacia finales de la década de los 70 del siglo XIX se manifestaron con fuerza en Cienfuegos los aires renovadores de la Modernidad. Por estos años la economía cienfueguera estaba fuertemente consolidada, en lo que influyó el poderoso desenvolvimiento económico del mundo moderno. Era reconocida como una de las grandes ciudades comerciales del país, en las que además del tránsito resuelto a la modernidad, mediante los adelantos científicos, se incrementaban las publicaciones de todo tipo que reflejaban la opinión pública, se fomentaban las formas asociativas que protegían los intereses de individuos, sectores y grupos, y se reorganizaban los espacios públicos y privados en el marco de las transformaciones sociales.7

En medio de esta movilidad urbana, llegaron a Cienfuegos otros dentistas, entre ellos, Adolfo Betancourt y Cándido Muñoz Gómez. El primero vivió en esta ciudad entre los años 1890 y 1894, luego se trasladó a La Habana; era experto en prótesis dental y tenía una elevada cultura profesional. El habanero Cándido Muñoz Gómez, que vivió en Cienfuegos entre 1890 y 1895, era mecánico dental y experto en oratoria. Otros consignados por las diferentes fuentes documentales son: Mariano Alberich Navarro, Juan O´Bourke Palacios, Eduardo S. Ordext y Díaz de Villegas, Antonio Lladonosa, Samuel Ordext Coll, (Figura 4), Florencio Zelada, Pedro Piñón de Villegas, Diego Lajarde, Eligio Brunet, Andrés Cuevas, Diego Lorenzo López Villa, Pío de Lara y Zaldo, Octavio S. Pacetti, Luis Acebo, Luis Eugenio Crabb Pacetti, Juan Domingo Roche Zerquera, Domingo Urquiola Boerio, Rafael E. Sánchez, Carlos Martínez, Aurelio José Villaverde Coro, Pedro Vilasá, Domingo Álvarez, Carlos O. Hernández, Alberto Villaverde, el Dr. Vallina, el Dr. Ferro, Perfecto Rodríguez, Eduardo O´Bourke y Alberto Seeling. Este último era un “dentista americano de origen alemán, que se sabe que ejerció en Cienfuegos, pero se desconoce su actuación profesional”.2,9,10

De esta nómina se destacan varios nombres. Eligio Brunet vivió muchos años en Cienfuegos y honró su profesión con “meritísimos trabajos de prótesis dental”. Pío de Lara y Zaldo era graduado de la Universidad de La Habana y estuvo ejerciendo en esta ciudad durante diez años, tuvo un pequeño depósito de efectos dentales, surtido de lo más preciso para proveer a los dentistas. Domingo Urquiola y Boerio fue el odontólogo que durante más años había prestado sus servicios en Cienfuegos, nieto del noble y afamado doctor Boerio, dentista laureado de la Universidad de París; estudió la piorrea alveolar, en particular, la profilaxis de esta enfermedad. Diego Lorenzo López Vila, graduado en los Estados Unidos, revalidó su título en la universidad habanera; dominaba todos los conocimientos del arte dental; llegó a ser conocido como el coloso de la orificación, debido a los “prodigios de construcción y arte inimitable” que ponía de manifiesto. De Antonio Lladonosa se ha dicho que fue:2

clínico dental de amplios conocimientos; escritor profesional; ha desempeñado elevados puestos en las asociaciones dentales, poniendo siempre de relieve el grado de cultura que posee como odontólogo (…) correctísimo en su trato social, gusta mucho su exquisita cortesía (…) cuando Cuba inició su grandiosa epopeya por la independencia y necesitó del patriotismo de sus hijos, allá se fue a los campos de batalla a luchar por la santa causa de la libertad, donde adquirió méritos suficientes para llegar al grado de coronel (…)

El desarrollo del arte dental en Cienfuegos se manifestó también en el vínculo de los profesionales de la Odontología a los diferentes espacios asociativos, pues desde 1903 existía en la ciudad la Asociación Médico-Farmacéutica-Dental, que realizaba sesiones científicas de trabajo, donde se exponían los últimos adelantos en estas ramas del saber.

El año 1910 marcó un hito en el desarrollo de la Odontología cienfueguera. La penetración norteamericana cada vez se hacía más evidente, no solo en lo económico y lo político, sino también en lo social. Nombres de establecimientos, de asociaciones, librerías, etcétera, eran llevados al idioma inglés, de ahí que en ese año apareciera la Dental Company, que tuvo a su cargo una revista odontológica, la cual publicó en sus páginas trabajos de carácter científico y artículos variados relacionados con la especialidad.9

Con motivo de la celebración de las fiestas por el centenario de la ciudad en 1919, los dentistas de Cienfuegos ofrecieron un premio de medalla de oro para el autor, también dentista, de la mejor relación de la historia de la Cirugía Dental en Cienfuegos desde su fundación. Este premio fue otorgado al doctor Pedro Vilasá por su trabajo Cirugía Dental en Cienfuegos.8,[3] En La Habana, el doctor Rente instituyó un premio en la revista Cuba Odontológica, consistente en una medalla de oro con brillantes para el autor (dentista) del mejor trabajo literario sobre “El proceso evolutivo de la Cirugía Dental en Cienfuegos”, que también fue otorgado al doctor Vilasá.1,[4]

Serafina C. Daumy Martínez: mujer moderna y odontóloga

En el recuento histórico del ejercicio de la profesión estomatológica en Cienfuegos en esta etapa, solo se ha encontrado el nombre de dos mujeres que brindaron sus servicios. Una de ellas fue Elena Coroní De Ros graduada en Filadelfia, quien revalidó su título en la universidad habanera. Era natural de la Isla de Chipre, de padres griegos, con conocimiento de varios idiomas y una vasta cultura en el arte dental. Por su actuación como profesional y sus virtudes que tanto realce le dieron, fue muy querida en la sociedad cienfueguera.2

La otra fue Serafina C. Daumy Martínez, cuyo expediente se encuentra en el Archivo Nacional de la Universidad de La Habana. Al parecer, fue la primera mujer en Cuba que, deseando tener carrera científica, se dedicó al estudio de la Cirugía Dental.11

Su solicitud, realizada en 1879, fue acompañada de un documento expedido por el Dr. Juan Villarrazas -a cuyos numerosos títulos se añade el de profesor público de Cirugía Dental-, el cual certificaba que Serafina Daumy estudiaba esta profesión en la Academia a su cargo y bajo su dirección en La Habana.11

La academia fue abierta en octubre de 1878, es decir, tres meses antes de que le otorgaran la autorización oficial. En la primera matrícula de esta academia se incluyó a Serafina Daumy Martínez, que para esa fecha tenía 22 años de edad;1 fue también ella la primera cubana graduada que ejerció la carrera de cirujano dental.12

En 1882, Serafina solicitó al Rector realizar los ejercicios para obtener el título que le permitiera ejercer la profesión de cirujano dental, los que aprobó con calificaciones sobresalientes. Realizó el examen en la Universidad de La Habana en 18921 y el título de cirujano dentista se le entregó el 26 de marzo de 1893.

Se radicó en la ciudad de Cienfuegos, y el Cabildo local tomó razón de su título el 28 de julio de 1893, según consta en Acta Capitular, tomo 37 folio 78 v, autorizándola finalmente a ejercer su profesión. En 1895 ubicó su gabinete dental en la calle Santa Elena entre Santa Isabel y D´Clouet; años más tarde anunciaba sus servicios en el periódico local El Heraldo de Cienfuegos y tenía su consulta en la calle San Fernando No. 104, entre Paseo de Vives (hoy Paseo del Prado) y Gacel.13 (Figura 5).

Acerca de ella diría una nota de prensa: “competente e ilustrada profesional, durante los cuatro años que ejerció en esta ciudad, se acreditó de hábil en la profesión, siendo su especialidad la operatoria. Actualmente está establecida en Sagua la Grande, donde goza de prestigio y fama”.2 En el año 1925 figuró como miembro del Colegio Estomatológico de esa ciudad,1 en el cual se destacó por sus acciones. Según los documentos consultados, la participación de las mujeres en esta profesión era muy limitada; más aún, en las tareas de dirección de las sociedades científicas y colegios estomatológicos. Sn embargo, Serafina C. Daumy Martínez, llegó a presidir el Colegio Estomatológico de Sagua la Grande en 1930.1 Fue la primera mujer en dirigir este tipo de institución profesional, y no se ha encontrado referencia posterior que indique el nombre de otra mujer que haya ocupado esta responsabilidad durante los años republicanos. Ello permite valorar la postura científica y altura intelectual de esta mujer en medio del período conocido como Modernidad, donde la palabra impresa en diarios y revistas, así como la libertad de expresión desde las tribunas de diferentes espacios asociativos, creaban estados de opinión entre los diversos sectores de la sociedad.

CONCLUSIONES

En el proceso conocido como Modernidad, que se extendió desde finales de la década del 70 del siglo XIX y hasta aproximadamente la década del 30 del XX, el desarrollo de la Odontología estuvo marcado por los notables adelantos socioculturales, económicos y científicos, todo lo cual imprimió el signo de progreso a esta etapa. En la práctica odontológica se observó un incremento de la cantidad de profesionales que ejercieron sus servicios apoyados en el equipamiento técnico disponible. Cienfuegos, que no estuvo al margen de los progresos en el arte dental, recibió durante este periodo, una larga nómina de prestigiosos profesionales, dotados de una vasta cultura profesional, alcanzada en las mejores universidades y escuelas del mundo. En este contexto, Serafina C. Daumy Martínez fue una de las dos mujeres que ejercieron en la ciudad. Su nombre se recoge en la historiografía estomatológica como el de la primera mujer cubana en alcanzar el título de Cirujano Dental. Su actuación y proyección en el Colegio Estomatológico de Sagua la Grande, que alcanzó a presidir por sus conocimientos científicos, aptitudes y actitudes, hacen de esta odontóloga una mujer adelantada a su tiempo, quien propició que la tribuna fuera su espacio de reflexión científica y social.

 
 

[1]Véase la explicación que ofrece la investigadora Susana Rotker en su libro Fundación de una escritura: las crónicas de José Martí, publicado por Casa de las Américas en 1992 (p. 29-45).

[2]Flores Roo R. Diccionario Biográfico de la Salud en Cienfuegos en el siglo XIX. Cienfuegos; 1995 (inédito).

[3]En la relación de premios que aporta Rousseau (Memoria histórica, descriptiva y geográfica de Cienfuegos y su jurisdicción y las fiestas del primer centenario de la ciudad 1819 – 1919, 1920), indica, sin embargo, que el Dr. Pedro Vilasá obtuvo Diploma de Honor y Medalla de Plata (p. 387). Otras fuentes refieren que el trabajo que obtuvo premio se tituló Historia de la Cirugía Dental en Cienfuegos.

[4]En el libro de Félix Companioni (Contribución a la Historia de la Estomatología Cubana, 2000), aparece Velosa en lugar de Vilasá (p. 187).

ANEXOS

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1 Campanioni FA. Contribución a la Historia de la Estomatología Cubana. La Habana: Editorial Ciencias Médicas; 2000
2 Los dentistas de Cienfuegos desde su fundación. Interesantes apuntes biográficos. La Correspondencia. 1919; 6
3 López Sánchez J. Ciencia y Medicina: historia de la Medicina. La Habana: Editorial Científico-Técnica; 1986. p. 1-191
4 José González Cárdenas. (anuncio). Hoja Económica. 1859;
5 José Caballero. (anuncio). El Fomento. 1865;
6 José Watson Ver Valf. (anuncio). El Telégrafo. 1867;(268):1
7 Barcia Zequeira MC. La historia profunda: la sociedad civil del 98. Temas [revista en Internet]. 1998 [citado 17 Sep 2015];(12-13):[aprox. 20p]. Disponible en: http://temas.cult.cu/articulo_academico/la-historia-profunda-la-sociedad-civil-del-98/
8 Rousseau PL, Díaz de Villegas P. Memoria histórica, descriptiva y geográfica de Cienfuegos y su jurisdicción y las fiestas del primer centenario de la ciudad 1819 – 1919. La Habana: El Siglo XXI; 1920
9 Villaurrutia Flores A. La Estomatología en Cienfuegos a partir del estudio de publicaciones periódicas. Apuntes para su historia. Medisur [revista en Internet]. 2004 [citado 17 Sep 2015];2(2):[aprox. 14p]. Disponible en: http://www.medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/62/4625
10 Antonio Lladonosa y Samuel Ordetx . (anuncio). La Pluma Libre. 1900;
11 Ortiz MD. Las primeras mujeres universitarias en Cuba. Rev Cub Educ Sup. 1985;5(1):126-30
12 Bustamante LJ. Diccionario Biográfico Cienfueguero. Cienfuegos: Imp. R. Bustamante; 1931
13 Serafina C. Daumy Martínez . (anuncio). El Heraldo de Cienfuegos. 1898;(15):1

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Editada en la Universidad de las Ciencias Médicas de Cienfuegos