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CARTA AL DIRECTOR

Hacer lo que nos toca

Do What We Have to Do

1 Universidad de Ciencias Médicas, Pinar del Río, Pinar del Río, Cuba


Estimado director:

No sabía a qué sección de la revista debía enviar este artículo pues no se ajusta a ninguno de los espacios que acogen las publicaciones y dejé esta elección a su decisión como director.

Lo intento pues creo que vale la pena pretender que alguien más lo lea. Me motivó a redactar este comentario un escrito que leí y que me llamó la atención, su título: "Respuesta en mi menor",a   del Dr. Jorge Bergado Rosado, que trata de la Medicina Natural y Tradicional.  

Inicialmente no encontré relación entre el título y el contenido pues muy poco conozco de música y hasta ahora no llego a la comprensión absoluta sobre ello. Esperé a llegar a casa y preguntarle a mi hijo de 11 años que estudia en la Escuela Vocacional de Arte de Pinar del Río, cómo podía explicarme y que por supuesto, yo entendiera, las escalas musicales mayores y menores; el tomó su tres y me explicó: “mamá, las escalas menores suenan tristes”; hasta este momento no he consultado a alguien que me ofrezca otra explicación. ¿Sería este mensaje triste el que el autor quería transmitir en su artículo inspirador?

Todo este preámbulo se debe a que lo que quiero que compartan conmigo, si quisiera llevarse a una melodía, creo que sería tocado en estas escalas menores, porque nada hay de alegre en la escasa motivación que mueve a los médicos especialistas de Medicina General Integral a ejercer su profesión en la Atención Primaria. Muchos nos preguntamos cosas como estas: ¿qué pasa por la mente de aquellos pacientes que en ocasiones se sienten insatisfechos con la atención que reciben en el consultorio y después tildan a todos los médicos de incompetentes?; ¿ qué ideas autosuficientes y desvalorizantes se adueñan del pensar de algunos especialistas de otras áreas médicas que no son capaces de aceptar y valorar el juicio médico del especialista que ejerce Medicina Familiar, ¿ qué hay con los directivos que en lugar de dar mérito a lo bien hecho, se la pasan recordando y realzando lo que se hizo mal?

Estas personas que piensan de ese modo, lastimosamente suelen ser mayoría pero ¿quién ha dicho que las mayorías no pueden estar equivocadas?

La Medicina General Integral es una especialidad sujeta a decisiones de organizaciones, organismos y personas, que aunque persiguen el mismo objetivo que es mantener en alto la Salud Pública Cubana, no se dan cuenta que el médico que  trabaja desde la atención primaria tiene la necesidad de tomar sus propias decisiones como especialista. La Medicina General Integral es una especialidad, que como cualquier otra, tiene normas, programas a los que responder pero, como las demás, también necesita recuperar su autonomía. El médico de familia no necesita de amenazas, de miedos, ni de ingratitudes; no puede ser que la labor diaria del médico general tenga que basarse en situaciones de salud quizá coyunturales, que aunque en un momento determinado no sean satisfactorias para nuestra situación actual, son pasajeras, y no hay necesidad que les busquen culpables porque la salud no se fabrica, se promociona y se promueven estilos de vida para mantenerla, que es la razón de ser de la medicina que se ejerce en la Atención Primaria.

Este comentario no busca consideraciones para los médicos de familia, son demasiado visibles, con una condición admirable muy bien ganada por su quehacer diario y son los principales protagonistas de que nuestro país exhiba indicadores de salud comparables con países desarrollados, quizá muchos los vean como patas de una mesa que sustenta un sistema de salud soñado por la mayoría de la población mundial, pero no hay que preocuparse por eso, todos sabemos que sin las patas, la mesa, en segundos, cae al suelo. Tampoco quisiera que pensaran que necesitan distinciones, no son necesarias, aunque desde su puesto de trabajo son profesores, higienistas, coordinadores, estadistas, psicólogos y hasta curas, además de ejercer la medicina, recordemos que son médicos cubanos a quienes no les interesa ese tipo de recompensa.

La fe es un sentimiento que puede ser muy fuerte o muy débil, tratemos de hacer lo que nos toca pues, si los sordos que no queremos oír y los ciegos que no queremos ver, no dejamos que los médicos de familia puedan ser los especialistas en Medicina General Integral que son, la fe que profesan en la medicina preventiva que ejercen, carecerá de garantía futura.

No creo estar reflexionando, solo estoy diciendo lo que hace tiempo no se dice, al menos en voz alta.

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aBergado Rosado J. Respuesta en mi menor. Publicado 28 de enero de 2012. Disponible en:  http://www.sld.cu/galerias/pdf/sitios/revsalud/7._respuesta_en_mi_menor_----_dr._sc_jorge_bergado.pdf

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Editada en la Universidad de las Ciencias Médicas de Cienfuegos