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ARTÍCULO ORIGINAL

Respuesta de estrés en la mujer maltratada en la relación de pareja. Una aproximación a su estudio

Stress response in women mistreated by mate. An approach to its study

1 Universidad de Ciencias Médicas, Facultad de Ciencias Médicas ¨Dr. Raúl Dorticós Torrado¨, Cienfuegos, Cienfuegos, Cuba, CP: 55100


RESUMEN

Fundamento: La violencia es una situación considerada como un acontecimiento negativo, que en mayor o menor medida, produce un impacto en la vida de la víctima y una ruptura en su comportamiento y modo de vida habitual, generando una situación de desequilibrio.
Objetivo: Analizar la respuesta de estrés en mujeres víctimas de la violencia en la relación de pareja.
Método:
Se realizó un estudio analítico observacional de casos y controles. La muestra estuvo conformada por 120 mujeres, cuarenta casos y 80 controles, pertenecientes al municipio de Cienfuegos, en el año 2003. Las variables analizadas fueron: la valoración cognitiva de la situación violenta, los modos de afrontamientos, el locus de control, la existencia de apoyo familiar, el apoyo social y la influencia en algunos indicadores de salud.
Resultados:
Fueron estadísticamente muy significativas las diferencias en la respuesta de estrés entre los grupos y sus consecuencias.
Conclusiones: La violencia hacia la mujer en la relación de pareja genera un alto nivel de estrés, que se asocia a estilos de afrontamientos dirigidos a las emociones, los que están interconectados con el locus de control externo y la limitación en la percepción de los apoyos, que repercuten nocivamente en su estado de salud.



Palabras clave: violencia, maltrato conyugal, violencia doméstica, estrés

ABSTRACT
Background: Violence is a situation considered as a negative happening that causes an impact in the victim’s life, and alter his behavior and daily life, generating an equilibrium disturbance situation.
Objective:
To analize the stress response in women victims of violence in mate relationship.
Method:
An observational-analitic study was carried out of cases and controls. The sample was included 120 women; 40 cases and 80 controls, belonging to the Cienfuegos municipality in the year 2003. The variables used were: the cognitive valoration of the violent situation, the ways of confrontation, the locus control, the existence of familiar support, social support, and the influence on some health indicators.
Results:
It were statistically significant the differences in response to stress among the groups and its consecuences.
Conclussions:
Violence to women in mate relationship causes a high stress level, associated to confronting stiles directed to the emotions, these are interconnected to the external locus control and to the limitation of supportive perception, which are nocive to health.


Keywords: violence, spouse abouse, domestic violence, stress

INTRODUCCIÓN

La violencia constituye una amenaza, o una negación de las posibilidades de realización de la vida. Su impacto negativo sobre la calidad de vida y el bienestar subjetivo, además de los altos costos sociales y económicos, justifican todos los esfuerzos por disminuir sus consecuencias. La violencia es una situación considerada como un acontecimiento negativo por su indeseabilidad, que en mayor o menor medida, produce un impacto en la vida de la víctima y una ruptura en su comportamiento y modo de vida habitual, generando una situación de desequilibrio.

El estudio de algunas variables mediadoras entre la valoración cognitiva que la mujer maltratada hace de la significación de la situación y las respuestas de esta valoración (afrontamientos, controlabilidad y apoyo), le permitirá a los prestadores de servicios de salud, contar con conocimientos que les faciliten el desempeño en sus prácticas de ayuda psicológica a las mujeres victimas de la violencia, con el fin de que estas desarrollen e implementen técnicas apropiadas de expresión y de utilización de las respuestas al estrés.

Como expresiones más visibles de la violencia, figuran los suicidios, los daños y las discapacidades. El deterioro de la salud mental, aunque se asocia generalmente a factores como el estrés, puede aparecer también como resultado de la violencia; por ello el estudio del estrés como respuesta a situaciones de violencia, puede proporcionar otras lecturas de este fenómeno.

En estudios realizados por Fazzone, Holtm y Ree, citados por Luciana, la cuarta parte de las mujeres intentaron suicidarse y la mitad sufría de estrés y depresión.1

Las mujeres víctimas de la violencia de pareja, presentan trastornos emocionales, al menos cinco años después de haber cesado la violencia y aun transcurridos quince años más, surgen trastornos psicosomáticos ocasionados por este problema, por lo que consumen más sustancias psicoactivas2 y necesitan cinco veces más de tratamiento psiquiátrico,3,4 que una mujer no violentada. Además, la violencia en la relación de pareja, cada vez figura más como responsable de enfermedades crónicas.5

No cabe duda de que en los escenarios de violencia, se presentan situaciones estresantes y los individuos implicados afrontan alternativas ante esa realidad. La forma en que se enfocan esas alternativas, son los estilos de afrontamiento.

En la respuesta de estrés confluyen un conjunto de factores que potencian el desarrollo de un perfil de seguridad, que incluyen entre otros, la autoestima, las experiencias personales, la capacidad de auto control y el apoyo social.6

En los últimos años se ha observado un interés por estudiar las consecuencias del estrés y sus moduladores, en las mujeres víctimas de la violencia de pareja, pero a nuestras manos no han llegado investigaciones que agrupen los factores vinculados con la significación personal y las respuestas de estas mujeres a dicho acontecimiento productor de estrés. Este estudio le permitirá a los prestadores de los servicios que reciben y atienden a mujeres maltratadas, un conjunto de conocimientos sobre la respuesta de estrés, que hará posible el mejor desempeño de las prácticas de intervención; por ello, su objetivo es analizar la respuesta de estrés en mujeres víctimas de la violencia en la relación de pareja.


MÉTODOS

Se realizó un estudio analítico, observacional, de casos y controles. Se denominaron casos a todas las mujeres pertenecientes al municipio de Cienfuegos, que denunciaron haber sido víctimas de la violencia en la relación de pareja, en los meses de enero-julio de 2003; los controles se seleccionaron dentro de las mujeres que pertenecieran al mismo Consultorio Médico de la Familia de cada caso, y que admitieran no haber sido víctimas de la violencia de pareja. Para alcanzar la discriminación adecuada al aplicar el tratamiento estadístico diferencial, se utilizaron dos controles por cada caso. La muestra quedó conformada por 40 casos y 80 controles. Para los controles se realizó una muestra probabilística aleatoria. Se aplicó un formulario auto administrado que contenía las variables: la valoración cognitiva de la situación violenta como acontecimiento estresante (para los casos), el apoyo familiar (instrumental, educacional, informativo y afectivo), el apoyo social (gubernamental y no gubernamental) y la influencia en algunos indicadores de salud: morbilidad, ingestión de medicamentos, asistencia a consultas en los últimos seis meses. Además, se les aplicó el Inventario de Modos de Afrontamiento de Lazarus y Folkman, y la Escala de Rotter. Se utilizaron las técnicas propias de la estadística analítica, así como la prueba de hipótesis correspondiente a este estudio, el estadígrafo Chi-Cuadrado para muestras independientes en tablas de análisis bivariado y la estimación del riesgo relativo con la razón de productos cruzados (Odds Ratio) y su intervalo de confianza (IC), todo para un 95 % de precisión y un valor de p<=0,05.


RESULTADOS

Todas las mujeres maltratadas valoraron la violencia como acontecimiento productor de estrés y específicamente, expresaron temor al incumplimiento de sus actividades habituales. La mayoría de ellas (32) percibió falta de control sobre el evento, así como el daño a su integridad corporal; también manifestaron miedo al dolor producido por los golpes y al desequilibrio emocional (22), así como a la separación de la familia (18).

El estilo de afrontamiento de huída-evitación es el más frecuente entre los casos (35 %), sin que ningún control adoptara este modo, por lo que el valor del riesgo no se puede calcular y se asume muy elevado. (Tabla 1)

En las mujeres que no sufren violencia (controles) predomina el locus de control interno (86,3 % contra 45 %). (Tabla 2)

Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en los apoyos instrumentales y motivacionales. En el grupo de los casos, el no recibir apoyo instrumental fue un factor de riesgo (OR= 5,2), mientras que la recepción del apoyo motivacional por parte de la mayoría de ellos, fue un factor protector (OR= 0,1). (Tabla 3)

Por presentar mayor frecuencia entre los controles, se tomó como grupo de referencia la categoría “ningún apoyo”. El apoyo no gubernamental se presentó como factor de riesgo y el gubernamental como factor prácticamente sin influencia, e individualmente no significativo. (Tabla 4)

Las mujeres maltratadas estuvieron casi cinco veces más expuestas a enfermedades relacionadas al estrés, en los últimos seis meses, que los controles, y consecuentemente, ingirieron diecisiete veces más medicamentos del tipo de psicofármacos, que las mujeres no maltratadas. (Tabla 5)

 

DISCUSIÓN

La percepción de la violencia como evento estresante tiene una valencia negativa, puesto que constituye un daño, y sus manifestaciones de estados emocionales negativos como, la vergüenza, el temor, la culpa y la desesperación, están presentes.

En la evaluación primaria del evento, estuvieron presentes tendencias tales como: el no poder predecir lo que va a ocurrir, ni cuando va a ocurrir el evento; aunque en muchos casos lo relacionaron con la ingestión de bebidas alcohólicas por sus parejas, así como el no saber como reaccionar. El percibir una situación como amenazante es determinante para el tipo de respuesta.

El modo de afrontamiento (huida-evitación) más utilizado por los casos, está dirigido a las emociones, para negar tanto el hecho como su implicación, para no tener que aceptar lo peor. Tiende a modificar la forma de vivir el fenómeno, huyendo o evitándolo. Este proceso puede conducir a una interpretación de autodecepción y/o de distorsión de la realidad.6

Las mujeres que utilizan la confrontación para dar solución a los problemas, están trece veces más expuestas a recibir violencia de su pareja. Intentan controlar las situaciones de forma diferente a lo que espera, permite y promueve la sociedad patriarcal.

Ferrano y Jonson (1983), citados por Fernández, aseguran que las mujeres víctimas del maltrato en la relación de pareja, presentan escaso control de las emociones, asociado a estilos de enfrentamiento centrados en las emociones, no constructivos e ineficaces para resolver los conflictos, lo que facilita la aparición de estados negativos en las emociones y sentimientos, acompañados de evaluaciones distorsionadas de la realidad y de pensamientos irracionales que trascienden su valía personal.7

Otros autores se han referido a los mecanismos de afrontamiento de las mujeres víctimas de la violencia de pareja, según la etapa de crisis por la que transcurre el ciclo de la violencia; exponen que en la primera etapa, las víctimas utilizan el recurso de la negación (se minimizan los actos y las consecuencias, se niega el abuso, y se culpan ellas de haberlo provocado), en la segunda etapa, el desafío de los recursos de adaptación, intentos de explicación del por qué ocurrió y del significado de lo ocurrido, en la tercera etapa, el recurso es el de reevaluación positiva, cuando se deciden a denunciar el acto violento, buscar consecuencias legales para el abuso, o la separación de la pareja.8

Catherine Kirkwood, citada por Fernández, plantea que las mujeres víctimas del maltrato, constantemente utilizan la reevaluación de su situación, pero no de forma positiva .7

Heise, citado por Domenech, señala que entre las variables que predicen la violencia se encuentran los modos de afrontamiento, siendo éstos una forma de minimizar, o negar los problemas.9

Al igual que en nuestro estudio, en investigaciones llevadas a cabo en Colombia y en Puerto Rico, en las que se aplicó la prueba de los dieciséis rasgos de la personalidad (16 PF) de Cattell, el estilo de evitación-huída fue el que predominó.10,11

El utilizar un tipo de recurso u otro, no está determinado sólo por la situación en sí misma, sino que depende además de los recursos materiales, los vitales, el apoyo social y los recursos propios de la persona. Las estrategias para responder a las exigencias del medio, son una estrategia funcional de la personalidad.

En el caso de la mujer maltratada, los estados emocionales cada vez más complejos, en cuyo contenido vivencial están involucradas sus valoraciones acerca de sí misma, de la significación para la realización de su vida, la complejidad de la situación, el no poder predecir que vendrá, propician que disminuya la percepción del grado real de control que determinará el carácter de las respuestas y que pueda hacer algo para controlarlas, por lo que sus estrategias de afrontamiento están más enfocadas a controlar las respuestas emocionales, porque las operaciones cognitivas se encuentran subordinadas a una fuerte carga emocional, lo que entorpece la estructuración del futuro, predominando la inmediatez y la invasión de sentimientos. Los efectos del control personal para reducir las respuestas de estrés, dependen del significado que las respuestas de control tienen en las personas. La capacidad de auto control determinará en gran medida el carácter de las respuestas .

La percepción que tienen las mujeres víctimas de violencia, hacia el grado de control sobre las transacciones ambientales, la posibilidad de ejercer dicho control y su propia responsabilidad, es que están situados fuera de ellas. Las atribuciones causales que hacen a continuación de los sucesos de violencia, son un factor determinante para sus expectativas de falta de control y de indefensión.

Las 22 mujeres víctimas de violencia que utilizaron afrontamientos de evitación y confrontación, no perciben el control de la situación estresante en ellas, al contrario de los controles, de los cuales 69 si perciben el control, utilizando los modos de afrontamiento centrados en la búsqueda de soluciones.

El locus interno, que se presenta con mayor frecuencia en el grupo de los controles, se traduce en una correcta percepción de la realidad, con la consecuente responsabilidad ante logros y fracasos y la búsqueda de variadas soluciones posibles.

De acuerdo con la teoría expectativa-valor del control, la tendencia de una persona al aproximarse a un objetivo, constituye una cuestión de expectativas ante el éxito y ante el valor asignado a ese objetivo en particular. El éxito atribuido a causas internas (personales) incrementa las expectativas para el éxito y el valor del resultado subsiguiente, mientras que el éxito atribuido a razones externas e inestables (suerte), no afecta ni a las expectativas ni al valor de la tarea.12

El tipo de apoyo que menos se brinda a las víctimas es el instrumental, seguido del informativo. Las mujeres maltratadas que nunca tienen estos tipos de apoyo, están más expuestas a la situación de estrés que proporciona la violencia.

Los apoyos familiares se relacionan, además, con los estilos de afrontamiento, pues si las mujeres no perciben el apoyo material, ni informativo, se limitan en utilizar otras formas de afrontar los eventos, al estar más relacionados con las condiciones ambientales.

El apoyo social tiene un efecto protector y modulador de las consecuencias del estrés, así como con el tipo de afrontamiento. El apoyo social desprotege de las consecuencias negativas y amortigua los efectos negativos del acontecimiento estresante.

Los casos no perciben este apoyo en su contexto. Probablemente, basadas en la concepción de la violencia como un evento privado, que no debe trascender los muros de la familia, estas mujeres no recurren a él para disminuir su situación estresante, sin embargo, en el hecho de haber denunciado a sus parejas, ya radica que acudieron a centros gubernamentales disponibles para su protección y seguridad y por tanto, a la búsqueda de apoyo social.

En la casi totalidad de los casos se expresó que el apoyo no gubernamental que recibían, era por parte de las iglesias.

Las personas con sistemas de apoyo social reducido o no percibido, presentan estrategias de afrontamiento más dirigido a la emoción, lo cual se asocia a la depresión y a sentimientos de auto culpa. Los estudios revelan que el apoyo social amortigua la gravedad de las respuestas y mejora la aceptación; además, proporciona influencias sobre la conducta de búsqueda de ayuda profesional.13

En los estudios de diseño de caso-control, uno de los problemas en la interpretación causal de los resultados consiste en que, por su estructura, es difícil saber si los fenómenos de riesgo, existen desde antes de la aparición del daño. Concretamente, no es posible discriminar, siempre y con seguridad, si las mujeres violentadas no acuden en búsqueda de apoyo social y por eso son victimas fáciles de la violencia de pareja, o si luego de recibir la agresión, no buscan dicho apoyo.

Asistieron a consultas médicas un 62,5 % de los casos, cuya causa fundamental fueron patologías relacionadas al maltrato físico y al estrés. Es superior la morbilidad en las mujeres maltratadas por su pareja; estas recurren con mayor frecuencia a los servicios médicos e ingieren diecisiete veces más medicamentos que las mujeres no violentadas por su pareja, lo que permite afirmar que el evento y los moduladores presentes en la respuesta de estrés utilizadas por ellas, las sitúan en una posición de mayor fragilidad, lo que produce un impacto negativo sobre estos indicadores de salud. Estudios realizados internacionalmente coinciden con nuestros resultados.1-3

Se puede concluir entonces que la correlación de los factores analizados: afrontamientos huída-evitación y confrontación, locus de control externo y escasos apoyos instrumentales e informativos familiares, asociados a la insuficiente percepción del apoyo social, configuran perfiles de riesgo que aumentan la vulnerabilidad ante el estrés, en las mujeres víctimas de la violencia de pareja.

La violencia hacia la mujer en la relación de pareja genera un alto nivel de estrés, que se asocia a estilos de afrontamientos dirigidos a las emociones, los que están interconectados con el locus de control externo y la limitación en la percepción de los apoyos, que repercuten nocivamente en su estado de salud.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1 Luciana L, Saltigeira MT, Romero M, Caballero MA, Martínez NA. Violencia sexual y problemas asociados en una muestra de usuarios de un centro de salud. Salud Publ Mejicana. 2001; 43(3): 182-91.
2 Carrión JL, De Paul J. Violencia y salud. Rev Med Clin. 2000; 15(16): 1321-2.
3 Rojas Pérez M. Violencia y género. Panamá: EPASA. 2001
4 Tortasa G. ¿La violencia está en auge? Rev Hosp. Materno Inf. 1998; 14(17): 97-192.
5 Claramount MC. Programa de mujer, salud y desarrollo. PAHO/WHO. Serie Género y Salud Pública. OPS. Mujeres maltratadas. Guía de trabajo para la intervención en crisis. San José, Costa Rica 1999. [en línea]. Fecha de acceso: noviembre de 2000.. Disponible en: http:// www.cor.ops.oms.org
6 Casales Sosa A. Estrés. En: Núñez Villavicencio F. Psicología médica. La Habana: ECIMED. 2001. P.273-275
7 Fernández L. Pensando en la Psicología. Selección de lecturas. La Habana: Félix Varela. 2003. p.48
8 Claramount MC. Abuso sexual en mujeres adolescentes. Serie género y salud. OPS. Programa mujer, salud y desarrollo. [en línea].Fecha de acceso: enero 2002.. Disponible en: URL: //www.cor-ops.oms.org
9 Doménech M, Iñiguez L. La construcción social de la violencia. [en línea]. Fecha de acceso: enero de 2001.. Disponible en: URL:http://www.blues.uab.es/athenea/num2/domenech.pdf
10 Fajardo F, Fernández K, Escobar O. Estilo de vida, perfil psicológico y demográfico de mujeres maltratadas por su cónyuge. Bogotá: Universidad Pontificia. 2000
11 Vázquez A. Psicología forense. Sobre las causas de la violencia criminal. [en línea]. Fecha de acceso: abril de 2004.. Disponible en: URL: http://www.crimen-times.org.2003
12 Andrades M. Personalidad propensa a aceptar violencia. [en línea]. Fecha de acceso: junio de 2004.. Disponible en: URL: http://www.apisiques.ar/cuartas/personalidad.3htm.2003
13 Rodríguez MJ. Psicología social de la salud. Madrid: Síntesis. 1981. p.7

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Editada en la Universidad de las Ciencias Médicas de Cienfuegos