La Agencia de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) insisten en la elaboración de una política mundial dirigida a frenar la progresión de las enfermedades crónicas debidas a los malos hábitos alimentarios, caso de la obesidad, y establecen una serie de recomendaciones en un informe presentado en Roma por ambas organizaciones. Dicho informe, en el que han colaborado 75 expertos y que lleva por título "Dieta, nutrición y prevención de las enfermedades crónicas", refleja "un inquietante desarrollo de las patologías crónicas y establece una serie de recomendaciones para evitar su expansión", explicó la directora general de la OMS, la Dra. Gro Harlem Brundtland. En concreto, se aconseja limitar el consumo de grasas, azúcar y sal en las comidas. Asimismo, se recomienda el consumo, al menos, de 400 gramos de frutas y verduras al día, y llevar a cabo habitualmente una actividad física moderada. La Dra. Brundtland aseguró que "ahora ya se está preparando una estrategia -con base científica- que se presentará en mayo del año 2004 durante la Asamblea Mundial de la Salud". Además, destacó que "las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer o la obesidad han dejado de ser problemas exclusivos de los países ricos. Por su parte, el director de la FAO, Jacques Diouf, afirmó que "este informe es el comienzo de un importante proceso". También recordó que la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis y varios tipos de cáncer son las patologías responsables de más del 60% de las muertes en todo el mundo. Según señalan las organizaciones, el informe de los expertos contiene las mejores pruebas científicas existentes acerca de la relación de la dieta, la nutrición y la actividad física con las enfermedades crónicas. Indica que la carga que suponen estas enfermedades está aumentando rápidamente. En el 2001 representaron aproximadamente un 59% de los 56,6 millones de muertes notificadas en todo el mundo y un 46% de la carga de morbilidad mundial. En palabras de la Dra. Brundtland, "nuestra experiencia revela que, aunque sean modestas, las intervenciones relacionadas con la dieta y la actividad física dirigidas a toda la población pueden producir cambios importantes en la carga general de las enfermedades crónicas en un período de tiempo sorprendentemente corto". |