El trasplante de células madre de la córnea de un paciente sano puede devolver la función visual a personas con quemaduras químicas o térmicas en sus córneas. El procedimiento ofrece una eficacia del 50% en las quemaduras o en los pacientes que presentan enfermedades oculares raras. Una de las aplicaciones del tratamiento es la recuperación de los afectados por el gas mostaza. El Dr. Richard Fisher, director del Programa de Enfermedades de la Córnea del Instituto Nacional Oftalmológico, en Bethesda, ha indicado que las células madre que se emplean son adultas, "las que normalmente se utilizan para la reparación de tejidos". Las células utilizadas en el estudio provienen del limbo de la córnea. El injerto de dichas células favorece que crezca el epitelio ocular dañado y además permite que se mantengan las córneas trasplantadas. El trasplante de células madre adultas y el de córnea se llevan a cabo cuando la lesión va más allá del epitelio ocular. Los resultados indican que en las intervenciones de un solo ojo se recupera el 90% de la visión, porque se pueden utilizar las células del ojo sano del propio paciente. Para los pacientes que presentan ceguera en los dos ojos, el trasplante de células madre adulta continúa siendo eficaz en la mitad de los casos durante los cinco años siguientes, sobre todo por los problemas de rechazo. Cuando se utilizan células de bancos de ojos o de familiares, se necesita el empleo de fármacos inmunosupresores. Los investigadores no conocen los riesgos que pueden plantear los trasplantes a largo plazo, pero, por el momento, se trata de una alternativa para pacientes con problemas oculares poco frecuentes. |