Revista de Ciencias Médicas de Cienfuegos

Las siamesas iraníes Ladan y Laleh Bijani fallecieron poco después de que sus cerebros fueran separados "debido a la gran cantidad de sangre que perdieron". Los médicos se plantearon abortar la operación, pero siguieron adelante porque "las pacientes querían ser separadas bajo cualquier circunstancia".



"El Hospital Raffles lamenta anunciar que las gemelas Bijani, Ladan y Laleh, han fallecido durante la operación para separarlas". Este escueto comunicado certificaba el final trágico de la vida de las dos hermanas.



La operación entrañaba un gran peligro, pero las hermanas estaban dispuestas a arriesgarse con la esperanza de poder verse por primera vez sin la necesidad de un espejo.



El pasado sábado a medianoche (seis horas menos en la España peninsular) se reunió en la sala de operaciones del hospital Raffles a un equipo de 25 expertos internacionales, encabezado por el neurocirujano singapurés Keith Goh y el cirujano plástico Walter Tan, además de un centenar de asistentes con el fin de que la operación tuviera las mayores posibilidades de éxito.



Durante la segunda jornada de la Operación Esperanza los cirujanos descubrieron que los cerebros de las dos hermanas iraníes estaban unidos más estrechamente de lo que pensaban. La división de las masas cerebrales de ambas hermanas fue la fase más difícil porque compartían la misma vena que drena la sangre.



Además, los cirujanos tuvieron que luchar contra la inestable circulación sanguínea entre las hermanas y cortar el tejido muy cuidadosamente, "milímetro por milímetro".



Ayer sobre las 14.40h, después de 53 horas, el portavoz del hospital anunciaba que los médicos habían logrado separar los cerebros de las siamesas. Una buena noticia que se quebraría apenas una hora después con la muerte de Ladan. Ambas hermanas habían perdido mucha sangre durante la maratoniana operación y Laleh sólo logró sobrevivir por unas horas a su inseparable compañera de viaje.



Cerebros adheridos



"Después de estar unidos durante 29 años, sus cerebros se adhirieron uno al otro. La separación ha necesitado demasiado tiempo porque los cirujanos debían cortar el tejido con mucha precaución", explicó el portavoz del centro, Prem Kumar Nair.



"Nos planteamos la posibilidad de detener la operación y llevar a las pacientes a una unidad de cuidados intensivos", aseguró por su parte el director ejecutivo del hospital Raffles, Lou Choon Yong.



Pero añadió que su detención, en el estado avanzado en el que se encontraba -la división de la masa cerebral ya había comenzado- no garantizaba la supervivencia de las siamesas.



Los cirujanos habían separado el cráneo sin problemas, aunque se encontraron unos huesos más duros y compactos de lo previsto, y habían conseguido establecer el 'bypass'.



Los cerebros de Ladan y Laleh Bijani estaban unidos sólo en un 30%, pero el suministro de sangre provenía de la misma vena.