Revista de Ciencias Médicas de Cienfuegos

El calor intenso utilizado para destruir tumores se ha convertido en una alternativa a la radiación y la quimioterapia, especialmente en los cánceres de pulmón y riñones, según revelaron dos estudios paralelos. Investigadores del instituto de oncología de Bari, en Italia, utilizaron el calor intenso mediante ablación de radiofrecuencia guiada para destruir tumores pulmonares. Al mismo tiempo, el sistema era aplicado con éxito por radiólogos de la Clínica Mayo, en Rochester (Minnesota), para eliminar tumores renales.

Los resultados de ambas investigaciones en las cuales se aplicó la extirpación o ablación de tumores mediante calor intenso fueron dados a conocer en una reunión de expertos organizada por la sociedad de radiología Roentgen, en San Diego (California). "Hemos logrado destruir 50 de un total de 51 tumores renales en 32 pacientes", dijo Michael Farrell, radiólogo de la Clínica Mayo y director del estudio. Añadió que los tumores más fáciles de tratar con ablación de radiofrecuencia son los que "crecen en la parte exterior del riñón porque la grasa circundante aisla al tumor y asegura la temperatura necesaria para lograr la destrucción celular cancerígena". Indicó que se ha hecho un seguimiento de esos pacientes durante un máximo de 27 meses y ninguno de ellos ha sufrido una recaída "y si ésta ocurriera podemos volver a extirpar los tumores mediante ablación de radiofrecuencia".

El científico dijo que el nivel de éxito es alentador y que constituye una opción para pacientes con función renal limitada, incluyendo los que se han sometido a la extirpación de un riñón.

En la investigación realizada en el instituto de oncología de Bari, los investigadores trataron 40 nódulos pulmonares encontrados en 18 pacientes, quienes se habían sometido a quimioterapia. Catorce de esas personas tenían metástasis y las otras cuatro registraban un cáncer que no se podía extirpar quirúrgicamente. El 98% de los centros cancerosos fue destruido mediante la ablación, manifestó Cosmo Gadaleta, investigador principal del estudio. Uno de esos pacientes mostró evidencias de cáncer residual después del tratamiento con radiofrecuencia, pero se le volvió a tratar de la misma forma con éxito.

Gadaleta indicó que la mayoría de las complicaciones del tratamiento fueron de corta duración y fácilmente controlables. Esas complicaciones incluyeron acumulación de aire y fluidos en la membrana pulmonar, fiebre y dolores leves.

Los pacientes fueron dados de alta una semana después de concluir el tratamiento, una permanencia más corta que la obligada por una intervención quirúrgica, dijo. "Este estudio es prometedor, pero sugerimos que se hagan más investigaciones para identificar a los pacientes que podrían aprovechar esta terapia y evaluar de mejor forma la función que podría desempeñar la ablación de radiofrecuencia en el tratamiento de cánceres pulmonares", dijo Gadaleta.