Revista de Ciencias Médicas de Cienfuegos

Incluso las más leves restricciones en la nutrición maternal en el período de tiempo cercanos a la concepción, pueden derivar en nacimientos prematuros y en efectos adversos para la salud a largo plazo, según indica un reciente estudio desarrollado por un equipo de científicos de la University of Toronto (Canadá), University of Auckland (Nueva Zelanda) y Monash University (Australia), que publica la revistas "Science".



Los investigadores han realizado una serie de experimentos en ovejas, observando que una alta proporción de nacimientos idiopáticos se podría relacionar con la mala nutrición de la madre antes del comienzo del embarazo.



En los embarazos normales, el feto activa el surgimiento de su propio nacimiento estimulando su glándula adrenal para producir una elevación de cortisol en la sangre. Esta elevación del cortisol es el catalista para la cadena de acontecimientos que derivará en su nacimiento y se cree que el parto humano sigue el mismo proceso.



Los niños que nacen prematuramente, según estos científicos, tienen menos oportunidad para que sus pulmones y órganos se desarrollen en el útero, en preparación para la vida fuera del vientre materno. Se cree que el cortisol, que proporciona el estímulo para el proceso de nacimiento, también asiste a la maduración de órganos como los pulmones, que el niño necesita nada más nacer para poder respirar.



Si no ha habido suficiente cortisol para provocar la maduración del pulmón en el útero, el niño puede desarrollar angustia respiratoria y morir al nacer, lo que siempre es un riesgo en los casos de niños que nacen prematuramente.